sábado, 15 de noviembre de 2014


Planificación estratégica y cómo el proceso administrativo se ve afectado por esta.

 

En la planeación se puede distinguir lo que es el proceso y lo que es el contenido. El proceso consiste en determinar los escenarios y fijar objetivos, mientras que el contenido está formado por el plan de mercados, plan de insumos y plan financiero. Hasta hace una década era relativamente fácil llevar a cabo ambas partes: se conocía bien cada empresa, se conocía a la competencia, a los clientes, a los proveedores, se sabían los posibles efectos que generaría un incremento en el precio; en fin, era fácil diseñar las estrategias. Sin embargo, ahora y en lo que resta del presente siglo, ante la globalización de México, el mundo real demostrará  que no es tan fácil diseñar las estrategias, suponiendo determinadas variables conocidas, porque ahora la competencia actuará de diferente manera atendiendo su cultura  y su moral: el mundo político y económico repercutirá  en las empresas y sus estrategias.

Los presupuestos siguen siendo valiosos, en la medida que sirven de guía, que ayudan a monitorear si lo implantado está bien y se están logrando los resultados esperados. Hay que recordar que mientras no se sepa lo que s quiere, no podrá llevarse a cabo un plan: no hay que olvidar que la planeación debe ser dinámica, dado que los clientes, los proveedores y quienes fijan la economía y la misma organización está integrada por seres humanos. Todas las organizaciones hacen planes. En todas ellas los ejecutivos planean el futuro de la organización; es decir, determinan sus objetivos y el mejor método para lograrlos. Una empresa que no trabaje sujeta a planes constituye simplemente una masa amorfa, incoherente, sin dirección alguna.

 

Aunque la mayoría de los directivos elaboran planes, hay diferencias considerables en la forma de planificar. Algunos formulan planes sin que trasciendan la esfera intelectual; otros hacen apuntes y borradores de estimaciones, sin aplicar técnicas científicas; otros expresan sus planes en términos cuantitativos y los trasladan a hechos en forma ordenada y sistemática. Los presupuestos son una excelente herramienta que facilita la administración por objetivos, estableciéndole a la administración metas a lograr, expresados en términos monetarios, tales como valor económico agregado, tasa de rendimiento sobre inversión, tasa de rendimiento sobre capital, nivel de endeudamiento, determinada posición de liquidez, etcétera.  Esto propicia una evaluación  eficiente durante el periodo presupuestal. También los presupuestos colaboran para dirigir una empresa  mediante la administración por excepción, coadyuvando de esta forma a cumplir los compromisos contraídos  y canalizar la energía a las áreas más relevantes que requieren la atención de la alta dirección.

Se analizará el presupuesto maestro con sus dos grandes divisiones: el presupuesto de operación y el presupuesto financiero, que unidos permiten plasmar el futuro de la empresa para un determinado año, futuro que queda plasmado a través  del estado de resultados presupuestado, el estado de situación financiera presupuestado y el estado de flujo de efectivo presupuestado.

Un buen plan debe poseer objetivos claros, actividades igualmente claras para cada objetivo, secuencia perfectamente definida y puntos en los cuales sea posible verificar el proceso. A medida que se obtenga mayor experiencia en planeación y se adquieran los conocimientos específicos necesarios, aumentará la habilidad para satisfacer estos requerimientos con cada plan que se elabore.

Como es de comprender los cambios globales han vuelto a la planeación más dinámica que antes, particularmente por el desarrollo tecnológico y a economía cambiante, el desarrollo profesional y la disponibilidad de información.


Es conocido que el presupuesto es una de las clasificaciones de la planeación, por consiguiente traduce en lenguaje cuantitativo las acciones que formula la dirección de la empresa, teniendo como objetivo colocar a la empresa en cierta situación financiera por cierto tiempo.
Los dos tipos de planeación: estratégica y táctica, recurren a otra herramienta financiera, conocida como el modelo costo-volumen-utilidad, el cual permite usar el modelo de simulación para las variables de costos, precios y volumen.

Y para finalizar como este proceso se ve afectado es porque el iincrementos en el presupuesto por adquisición de tecnología para los controles contables, mayor tiempo para las capacitaciones y por consiguiente nuevos costos, dependencia de que los datos de los diferentes departamentos estén finalizados para disponer de resultados útiles y la escasa demanda laboral con experiencia en los sistemas administrativos  contables.
 
 

 
 
Bibliografía
·         Welsch, Glenn A. Presupuestos. Planificación y control. Editorial: Pearson Educación, Edición 6, 2005. Mexico.
·         Contanza Diaz, María. Presupuestos enfoque para la planeación financiera. Editorial: Pearson Educación, Colombia, 2012.


 

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